19.4.11

Descifré las palabras una a una. La frase era simple y misteriosa: el hombre no es más que la serie de sus actos. Yo tenía una fé de niña, absoluta, en las palabras y empecé a ver a las personas como figuras provisorias, incompletas; figuras en borrador, siempre inasibles. Si el hombre no era más que la serie de sus actos, me daba cuenta, nunca estaría definido antes de su muerte: uno solo, el último de sus actos podría aniquilar su existencia anterior; contradecir toda su vida. (o sus palabras).
                       Crímenes Imperceptibles.

3 comentarios:

  1. Me encantò porque tambièn tengo ese pensamiento
    es un libro? pues habrà que leerlo!

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